La jaula de oro
en los Estados Unidos
diez años pasaron ya
en que crucé de mojado
papeles no he arreglado
sigo siendo un ilegal.
Tengo a mi esposa y mis hijos
que me los traje muy chicos
y se han olvidado ya
de mi México querido
del que yo nunca me olvido
y no puedo regresar.
De qué me sirve el dinero
si estoy como prisionero
dentro de esta gran nación
cuando me acuerdo hasta lloro
que aunque la jaula sea de oro
no deja de ser prisión.
Mis hijos no hablan conmigo
otro idioma han aprendido
y olvidado el español
piensan como americanos
niegan que son mexicanos
aunque tengan mi color.
De mi trabajo a mi casa
yo no sé lo que me pasa
que aunque soy hombre de hogar
casi no salgo a la calle
pues tengo miedo que me hallen
y me puedan deportar.
(1983)
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