La punta del iceberg
que aunque la noche tejiera los hilos
no me enredé contigo por puro deporte.
Y que además
me quedé con las ganas de quererte,
de quererte a mi manera desbordada
y tú al final no me diste casi nada
porque nada puede dar quien nada siente.
Y tú encendiste la llama
pero escapaste del incendio,
y dejaste que me quemara
poniendo excusas por medio
y sin importarte nada
me quedé
atrapada en tu memoria.
Lamento lo sucedido
y este compás de derrota,
lamento ser una idiota
y darme a fondo perdido
porque no mereces nada.
Y me quedé,
con las ganas de aclararte
que no eres el mejor de los amantes,
ni mucho menos "cariño", el hombre de mi vida,
y que además deberías saber que hay más caminos
que practicar el yo, mi, me, conmigo,
y que el mundo no gira por debajo de tu ombligo.
Así que, si no supiste darme la miel,
no eches ahora sal en mis heridas.
Mejor te olvido y me olvidas
o hacemos como si nada de esto hubiese pasado,
pero si alguna vez, piensas en mí
recuerda que lo que te di
fue sólo la punta del iceberg
de una mujer
que pudo derretirse entre tus manos.
(2006)
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.