La canzone delle mani aperte
io non avrò bisogno del tuo applauso.
Non me ne voglia la luna
se ce la lascerò nel pozzo.
Ceda lo stomaco a un difetto di misura
per ciò che canterò.
Quando ho deciso che canterò
non basterà una vita intera,
il bacio di mia madre sull'orlo del bicchiere,
una vendetta da consumare
al di là della bocca
che non sa più cosa dire.
So che canterò
la promessa che altrove farei in silenzio
la bugia che invece delle gambe corte avrà le mani aperte
gli occhi chiusi che mi hanno fatto padrone
Di tutto quello che non c'è.
Per rimanere fra la gente
l'illusione sufficiente mi dirà
che la canzone non è mai finita,
né la voglia di tornare indietro.
Conoscere la radice
nascosta nella voce in tutta libertà.
E il frutto che diventerà.
(2013)
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