Todo el mundo cuenta
que diga urgentemente la frase conveniente,
y le pido a la pupila de mármol
que llore, aun si la lluvia se olvidara del árbol.
Pero si le pido al arte que moldea a la roca,
con palabras más enormes que las bocas.
Puede ser que el sol…
Puede ser que el sol…
Cómo escucharte sin esquizofrenia,
que el sucio oportunismo tantas veces premia.
Cómo te arranco del verso dicho de memoria,
y te tatúo en el alma de todas las novias.
Pero si mis andares me los alimento
rompiendo monte, sudado y contento.
Puede ser que el sol…
Puede ser que el sol…
Como te me haces padre, maestro y asere;
sangre de los pobres, hermano en deberes.
Como fue tu tiempo tan ancho, de arriba abajo,
sin ordenador, Internet, ni un carajo.
Por eso creo en ti y no en los misereres,
que primero te nombran y al final te temen.
Puede ser que el sol...
puede ser que el sol...
El sol como la estrella que mata e ilumina,
que nunca cambia, aunque cambien las heridas.
Al que encargaste con tu última mirada
que nos dijera, tras cada madrugada:
Todo el mundo cuenta.
Todo el mundo cuenta.
Todo el mundo cuenta.
Todo el mundo cuenta.
La mar en calma, la mar violenta.
Todo el mundo cuenta.
La bruja, el enano, el príncipe y la cenicienta.
Todo el mundo cuenta.
El gallo bravo y aquel que se ahuyenta.
Todo el mundo cuenta.
Quien ve pero se calla y quien ve pero enfrenta.
Todo el mundo cuenta.
Quien me da su casa y quien me la renta.
Todo el mundo cuenta.
Quien techa ciudades y quien las cimienta.
Todo el mundo cuenta.
Quien pichea a la diestra y a la siniestra.
Todo el mundo cuenta.
Quien busca y no resuelve, quien sufre y se reinventa.
Todo el mundo cuenta.
Verde, amarillo, rojo y magenta.
Todo el mundo cuenta.
Quien se regocija y quien se lamenta.
Todo el mundo cuenta.
Todo el mundo cuenta.
Todo el mundo cuenta.
Todo el mundo cuenta.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
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El fotógrafo Maxi Vernazza publica Alguien en el mundo, un libro que reúne imágenes de Charly García tomadas entre 1998 y 2008, durante una de las etapas más intensas de su trayectoria: los años atravesados por el concepto Say No More. El volumen nace de casi dos mil fotografías, analógicas y digitales, y recorre escenarios, viajes, estudios, hoteles y momentos cotidianos del músico argentino.