Benito
"...Ese es de los que nunca niega una ayuda..."
No deje que le engañe mi abrigo descosido...
Paso por una racha negra y peluda
pero tengo mi casa, no soy un muerto de hambre,
sólo que últimamente ya no la empleo.
No soy como el Benito... Tengo familia, sabe,
aunque hace mucho tiempo que no les veo.
Si es su gusto invitarme tomaré una copita...
Hace un frío que pela por esas calles.
Acércate Benito, el caballero invita...
Ponga dos de lo mismo y Dios se lo pague.
Tanto tienes, tanto vales
y pare usted de contar.
Hoy respiramos,
mañana dejamos
de respirar.
Como le iba diciendo, fue el cabrón de mi yerno
el que me buscó la ruina y les comió el tarro
a toda la familia... Que si esto, que si aquello...
Mentiras, se lo juro... ¿Me invita usted a un cigarro...?
La gente, jefe, es mala y el mundo, un desatino.
Mire, sin ir mas lejos, este sujeto
vendería a su madre por un cartón de vino.
¡Siéntate aquí Benito y estáte quieto!
¿Otra copita...? Bueno. ¡Por la gente rumbosa!
Este clarete abre el apetito.
¿No le apetecería comer alguna cosa...?
El cuerpo lo agradece. ¿Verdad Benito...?
Despiértate Benito... Se nos mojó la leña
y así no hay quien encienda un fuego decente.
Baja crecido el río... Ya cubre hasta las peñas...
Tendremos que mudarnos bajo otro puente.
¿Sabes Benito? anoche, tuve un sueño virguero.
Me la pasé de charla y tomando copas
en un sitio divino, con todo un caballero
y tú también venías Benito... Y había sopa
y gambas y chuletas y alubias con chorizo
y café, copa y puro... Como en los buenos tiempos
¿Benito... No me escuchas...? ¿Qué te pasa Benito...?
No vayas a morirte. No me hagas eso.
Y pare usted de contar...
Hoy respiramos,
mañana dejamos
de respirar.
No creo que te importe que encima de los míos
me ponga para siempre tus calcetines.
Al fin y al cabo, amigo, tú ya no tienes frío.
Perdona que te deje, sigue creciendo el río.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
El cantautor mexicano Alejandro Santiago, vinculado con la trova contemporánea mexicana, murió el 22 de septiembre de 2026 en una clínica de Cuernavaca, Morelos, después de un prolongado periodo de hospitalización. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria publicó siete discos de manera independiente y llevó sus canciones a escenarios de México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.