Violín de tatacú
fue la Villa Loreto,
rodeada de gente feliz
de paz y respeto,
casitas con recovas
y lindos parapetos.
Al tan-tan del campanario
se llenaba el viejo templo
y la Virgen de Loreto
dejaba la bendición.
El río Dulce regaba
canales y acequias,
el paisano con su arado
canturreando vidalitas
sembraba siempre soñando
cosechas, dichas sin fin.
Andaba en ese tiempo
Tatacu con su violín.
Tatacu Carmen y su violín
tocaba en las fiestas.
En épocas de carnaval
andaba a la siesta
embrujando trincheras
hasta el amanecer.
Carpintero era su oficio
botero y nadador
vencedor del río Dulce
quichuista de lo mejor.
Así llego el día
que es tan triste contarlo.
El río Dulce y su bravura
se llevó a Villa Loreto
y Tatacu con su bote
salvando a la población.
Todo eso ya es recuerdo
que me oprimen el corazón.
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