Mi niña blanca


Castillos en la arena y un sabor a regaliz,
de tu mano morena quien no se deja llevar.
Una brisa marina me emborracha la nariz,
un sueño de resina
que me duerme en el pinar.

Un baile de gaviotas
que me invitan a volar,
la luz de tu mirada
que deslumbra más que el sol,
bendita sea la diosa generosa de la mar,
que se detenga el tiempo
que no quiero ser mayor.
Versión de Diego Villegas
Idiomas

Esta canción aparece en la discografía de
LO + LEÍDO