Veneración
y no siento que te perdí:
vives junto a mí.
El aliento de las cosas que yo te di
va a sobrevivir.
Te recuerdo como un manantial
que brotaba con frenesí
me recuerdo como aquel rosal
de abril.
Jugueteábamos con el amor
como niños, sin presentir
que yo estaba
forjando el dolor
que me dura hasta hoy.
Hoy mis canas me reafirman la lucidez
de lo que escogí.
Te presiento en mis noches solo y feliz
y no quiero más.
En la vida hay que delimitar
donde empieza la adoración
o terminas por sólo sentir
pasión.
Yo decido guardarte el honor
de ser mi única condición
de aguardar cada día por ti
mi hora de partir.
Corre el tiempo
y los años me llevarán
recordándote.
(2014)
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