Morriña
tabernera de este puerto
sirva vino de la tierra
a ver si bebiendo alivio
esta morriña gallega.
Ni barrantes ni de feria, mi niña,
ni albariño ni ribeiro,
esos no quitan la pena, mi niña,
cuando se beben tan lejos.
Siendo mi ría de Arousa, mi niña,
de entre toditas las rías
la más bonita y hermosa, mi niña,
es la que más penas tenía.
Y embarqué en aquel barquito
con la excusa del dinero,
pa´ ampararme en el olvido, mi niña,
de los mares extranjeros.
Y en las playas de la isla
se quedó lo que más quiero
con un suspiro en la boca
y en la manita un pañuelo
preguntándole a las olas
dónde está su marinero.
Por más que se pinte el campo, mi niña
del verde de la esperanza
no se vive del rebaño
del grelo y la calabaza.
Al mar le faltan marinos, mi niña,
y al marinero los mares,
al futuro un sueldo fijo, mi niña,
y en la ría ya se sabe.
De la nasa a la barquiña,
del estero a la batea.
Almejas y zamburiñas, mi niña,
del baixo de las mareas.
Y en las playas de la isla
se quedó lo que más quiero,
con un suspiro en la boca
y en la manita un pañuelo.
Preguntándole a las olas
dónde está su marinero.
Tabernera, tabernera
sirva vino de la tierra,
a ver si bebiendo alivio
esta morriña gallega.
Ni barrantes, ni de feria,
ni albariño, ni ribeiro,
esos no quitan la pena
cuando se beben tan lejos.
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