Canción final
para explicar el grandioso
momento tan venturoso
que dentra por mi razón;
se embarga mi corazón,
en este siglo moderno
veo que aflojan los cuernos,
los toros quedan sin astas
y el pueblo diciendo: «Basta
pa’l pobre ya los infiernos».
América aquí presente
con sus hermanos de clase.
Que empiece la fiesta grande
de corazones ardientes,
se abracen los continentes
por este momento cumbre,
que surja una perdidumbre
de lágrimas de alegría,
se baile y cante a porfía,
se acaben las pesadumbres.
Entremos en la columna
humana de este desfile.
Miles y miles de miles
de voces fundida en una.
De todas partes los «hurra»,
aquí todos son hermanos
y así estarán, de la mano,
como formando cadena
porque la sangre en las venas
fluirá de amor sobrehumano.
Todo estará en armonía,
el pan con el instrumento,
el beso y el pensamiento,
la pena con l’alegría;
la música se desliza
como cariño de madre,
que se embelezcan los aires
desparramando esperanzas:
el pueblo tendrá mudanza,
lo digo con gran donaire.
Canción basada en las décimas autobiográficas de Violeta Parra, arregladas y musicalizadas por Luis Advis.
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