Perdóname hermano
si alguna vez le tuve miedo al amor,
perdona si fui cobarde,
si me callé lo incallable
por querer tocar el sol.
Perdóname hermano,
si te fallé, si mi mano no llegó
porque fui presa del miedo,
perdóname compañero, si te partí el corazón.
Perdóname si mi casa no fue tu casa,
si vendí mi alma a la ambición
y no escuché tu voz.
Perdóname hermano, perdóname.
Perdóname hermano, perdóname.
Perdóname hermano,
si te besé como un traidor sabe besar,
si no respiré contigo,
si no entendí que un amigo
es del otro la mitad.
Perdóname hermano, perdóname,
si no agarré tu camisa al precipicio
del llanto y del dolor.
Perdóname hermano, perdóname,
si te empujó mi avaricia a la soledad cruel
del que espera el amor.
Tú me diste la llave que pudo abrir tu silencio,
yo la tiré en el fondo oscuro del mar del desprecio,
me vi al momento presa del egoísmo embustero
y entonces me di cuenta que te perdí, compañero.
Hoy no me puedo perdonar pues lastimé tu corazón
con la herida incurable de la traición.
Por eso: Perdóname hermano, perdóname.
Perdóname hermano, perdóname
si mi mano nunca llegó.
Perdóname hermano, perdóname,
si fui cobarde ante el amor.
Perdóname hermano, perdóname,
si quise tocar el sol.
Perdóname hermano, perdóname,
si te partí el corazón.
Perdóname hermano, perdóname.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
Violeta y Gilbert. Una historia de amor, locura y música, de Patricia Díaz-Inostroza, reconstruye en formato de novela de no ficción la relación entre Violeta Parra y el antropólogo suizo Gilbert Favre. Publicado por Pehuén en 2026, el volumen aporta nuevos antecedentes sobre el primer encuentro de la pareja y aborda la presencia del desamor en algunas composiciones de la artista chilena.
La cantautora cubana Liuba María Hevia dará a conocer su nuevo trabajo, integrado por once canciones dedicadas a la memoria, el amor, la patria, la migración y la esperanza, en un concierto el 19 de septiembre de 2026 en el Ateneo de Madrid. El disco cuenta con las colaboraciones de Ana Belén, el gaitero Hevia y Marisa Valle Roso, y combina sonoridades cubanas y caribeñas con la trova, el blues, el country, la música asturiana y elementos de cámara contemporánea. El primer sencillo, Amada tierra mía, se publicará el 18 de septiembre.
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