Cuando amanezca a volar
de donde vive la otra mejilla, de donde el pulso de esta emoción.
Vengo por la vereda, con el delirio de los que sueñan,
con este gesto, con este gesto que me ha el sol.
Traigo un pincel y una alforja, traigo remedios, pespuntes
y traigo un corcel que no trota, si no es con esta canción.
Traigo de donde silban los boquerones y las sardinas,
traigo a tu vida, traigo a tu vida el final feliz.
Yo vivo de milagros, de abrir las jaulas,
lanzar tonadas, montar un circo, pintar estelas.
Yo vivo por la cara que se les queda a los gigantes,
cuando me escapo, cuando me escapo de sus cadenas.
Yo vivo del latido de los gorriones que tienen frío,
que andan perdidos buscando amor.
Yo vivo del abrigo de las estrellas tras los olivos,
cerca del río, cerca del sol.
Yo no traigo vergüenza, te mueres de hambre.
De donde vengo te lleva el viento, te traga el mar.
Y tengo sonrisas sin truco y guardo un desierto
en mis besos y no te me asustes si tiemblo,
que en mi sombrero vive un tucán.
Tengo un florín en mi lengua y varios directos de izquierda
y un corazón bandolero y la coartada de un vals.
Si no te gusto me espero, cuando te duermas te bebo.
Cuando amanezca, cuando amanezca a volar…
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