Esta tierra
y abrieron sus entrañas con pala y pico,
para arrancarle el trigo nuevo en otoño,
para beber su vino viejo a sorbos.
Y yo, que no tengo patria, ni bandera,
moriré de pena si muere esta tierra.
Esta tierra la hicieron con llantos y suspiros,
curtió su piel el viento igual que un viejo amigo,
pasó dejando huellas y despedidas,
un olor a muerte y otro a vida.
Y yo, que no tengo patria, ni bandera,
moriré de pena si muere esta tierra.
Esta tierra la hicieron hombres de una raza
que amordazan su pena antes de que nazca.
Duros como la piedra, muda y eterna,
que guardan su amargura para beberla.
Y yo, que no tengo patria, ni bandera,
moriré de pena si muere esta tierra.
El pasado 18 de julio de 2026 se reunieron 11 comparsas de todo el territorio español en la pequeña localidad de Palau-Solità i Plegamans, a 25 km de Barcelona. Una concentración carnavalera uruguaya que finalizó con un concierto de todo un referente de este género musical afrouruguayo, Eduardo Da Luz.
El coronel retirado Nelson Haase Mazzei, condenado a 25 años de prisión por el secuestro y asesinato de Víctor Jara y Littré Quiroga, fue detenido por la Policía de Investigaciones tras permanecer prófugo. La justicia chilena ordenó su ingreso inmediato en prisión para cumplir la condena impuesta por estos crímenes cometidos tras el golpe de Estado de 1973.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.