Celia
Con delfines y lagos y montañas que llevan tu nombre
Hoy comienza el mundo para ti
Y se pueblan tus ojos con el mar
Hoy que todos te reciben como en una estación
Donde siempre se espera
Y no hay mapa que diga hacia donde ir
Hoy comienza el mundo para ti
Tristeza inadvertida
Eres tiempo limpio, silencio, olor a madera
Amor sin orgullo, mi certeza
Has traído el murmullo de un recuerdo, los pies pequeños
Y pequeño es el rastro que has dejado en las horas de enero
Hoy comienza el mundo para ti
Y se pueblan tus ojos con el mar
Hoy que todos te reciben como en una estación
Donde siempre se espera
Y no hay mapa que diga hacia donde ir
Hoy comienza el mundo para ti
Brillan tus ojos sin sombra ni puñal
Alguien dice tu nombre en el futuro
Y una casa vacía se llena
¿Cómo será la vida cuando crezca en tus manos
Frágil como un pez que vuelve al rio?
¿Cómo serán tus miedos cuando olviden
Que la lluvia en un árbol se convierte
Y hay un mar en cada ola escondido?
No conoces la lluvia ni los arboles pero eres ya un bosque
Con estrellas y amores imposibles que llevan tu nombre
No conoces el mar ni el barro ni los árboles
Pero eres ya un bosque por el que pasa un río.
Adaptación de un poema de Fernando Valverde.
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Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.