Blues funeral
doneu, perquè no bordi, un os sucós al gos,
tanqueu tots els pianos i, amb els timbals somorts,
traieu el taüt fora, que vinguin ploramorts.
Que els avions voltegin pel cel gemegant fort,
que hi guixin un missatge: El Meu Amor És Mort.
Que portin els coloms llaçades de crespó
i els guàrdies de tràfic guants negres de cotó.
Em va ser Nord i Sud i Llevant i Ponent,
la setmana de feina i el diumenge indolent,
migdia i mitjanit, la parla i la cançó,
jo em creia que l'amor durava sempre: no.
No em vingueu amb estrelles, no en deixeu cap ni una;
desmantelleu el sol i empaqueteu la lluna;
buideu els oceans, talleu el bosc arran,
perquè ja res des d'ara no podrà fer-se gran.
Poema original publicat al poemari The year's poetry (Londres, 1938). Adaptació catalana de Narcís Comadira.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.