El adiós


Sé que un adiós siempre es triste
cuando es tan largo el camino,
tú te vas hacia la mar
y yo hacia el río,
en tu equipaje libertad
y en el mío frío, ¡ay! ¡ay!

Toítas las noches voy
a la plaza la Mariana
por verla a ella en la luna
y oír su voz en el agua.
Toítas las madrugadas
me propongo cortejarla
llevarla al río, al huerto o a mi casa.


Y mira que las amapolas
hacen sonreír al trigo,
queda triste el corazón
cuando ha perdido
el viento que le hace latir
por los caminos, ¡ay! ¡ay!

Con agüita de sal y verbena
y de yerbabuena y de azúcar moreno,
de viento y de luna,
de sol, mi virgen morena,
mi inmaculada concepción.


Y si por el norte te dicen
que las palomas son blancas,
no te olvides que en el Sur
la alondra es parda,
y que Granada almidonó
tu fina enagua, ¡ay! ¡ay!

Amanezco luego solito
esperándola en la plaza la Mariana.
¡Ay, Jaén! ¡Ay, Graná!
agarraítos nos lleva la lluvia
por la madrugá.

Versión de Antonio Mata
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Voz: Enrique Moratalla
Arreglos: Nicolás Medina
Recitado: Antonio Mata
Trompeta: Miguel A. Romero
Viola y violín: Julio Muñoz
Cello: Arantxa Hernáez
Guitarra acústica, bajo y programación, piano y cuerdas: Nicolás Medina

Esta canción aparece en la discografía de
Canción provisionalmente no asignada a ninguna discografía
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