Tal vez
las estrellas ya no son divinas,
el azul del cielo se difuminó,
la brisa es viento y ahora enfría,
la casa se volvió silencio
hasta dejarnos sin voz.
Tú y yo y tal vez
no supe imaginar, quererte y no poder,
injusto fin nos ha tocado vivir.
Tal vez algo pudo cambiar
poniendo el corazón
y olvidando el pasado (que volvió).
Remiendo para este corazón,
buscando excusas ilusas, qué se yo.
Tratando de encender lo que se apagó
como ese fuego que renace sin razón,
el presente se desordenó
hasta quedarnos sin voz.
Sobreviviendo a dolores infinitos,
sabiendo que nadie se muere por nadie.
Sé que fui yo quien tomó esta decisión,
pero dime quien ha escrito
que quien deja no queda en pedacitos.
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