Vientos de Tilarán
perdí en mar abierto el corazón
Un canto venía de algún lugar
dos ojitos me miraban sin mirar
Yo, que andaba a la deriva
en la noche oscura, deje todo atrás
seguí tu risa en la bruma
me tragué tus olas en el arenal
Me vi al día siguiente con tu sal
al sol entre tu falda, brillantina de coral
Sabían mis mapas de un puerto al sur
los cielos miraban a contraluz
En la playa dejé los maderos
de otro amor viajero y me abracé a tu luz
tu huella seguí tierra adentro
fui tu marinero… sin barco, sin cruz
Vientos de Tilarán
¿de dónde vienen, a dónde van?
Soplan fuerte al rabo de nube
y al cielo suben sin preguntar
Viajan libres mis quimeras
en cordilleras y en altamar
si por aquí pasó la guerra
cuidaré tu tierra de la soledad
Quizás, ni marinos ni sirenas saben bien
que el viento es quien comanda el timonel
Las querencias que llevamos en la piel
las mareas y corrientes del querer
¡Ay! Bonitos todos los amores
que con sus colores brillaron al sol
torbellino de arenas y flores
que llevo conmigo pa' bailar con vos
Dedicada a mi novia Kelly alias La Cholibrí
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.