Cállate y baila
vagando por las ruinas
de otro recuerdo.
Tú, bailando sin parar,
fingiendo aún estar viva
entre los muertos.
Damnificados los dos
por la alegría
de quien quizá nos amó.
Quién nos lo iba a decir,
de las cenizas
aún nacería una flor.
Yo: «¿Cómo tú por aquí?
¡Cuánto tiempo sin verte!
Tomemos algo».
Tú: «Vine a buscarte a ti.
Es broma, que pareces
algo asustado».
Y bajo el ruido industrial
hice repaso
de todo lo que perdí.
Tú y tu costumbre de hablar
de tus fracasos
y mostrar tu cicatriz.
Y tú parecías sonreír
a pesar de mi triste sumario.
Y el silencio apareció por fin
con mis dedos en tus labios.
Y ven.
No quiero ser el verso
que habita tus canciones de amor.
Cállate y baila.
Y hoy
aparca la tristeza.
Hoy tiene día libre el dolor.
Caiga quien caiga.
Y yo te seguí.
Tú, echabas a volar,
acercándote al sol
aunque yo ardiera.
Yo, agnóstico animal,
rogándole a tu dios
que no amanezca.
«¿Dónde podemos seguir?»,
me preguntaste
cuando cerraron el bar.
Y a ti te dio por decir:
«Si te apetece
yo te podría cantar».
Y te hablé del porvenir,
de cómo salvar al universo.
Y yo no paraba de reír,
te callaste con mi beso.
Y ven.
No quiero ser el verso
que habita tus canciones de amor.
Cállate y baila.
Hoy,
tú y yo somos eternos.
Mañana olvidaremos los dos
esta madrugada.
Y yo te seguí.
La cantante, flautista y compositora catalana Magalí Sare presenta Descasada, un trabajo entre la investigación antropológica y la libertad musical. Sare se sitúa en una escena de mujeres altamente formadas que han redefinido la canción de autor contemporánea.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.