Un último acto de rebeldía
ante el mar, apurando los veranos.
Yo he soñado con ser vendaval,
y cerrar nuestra oficina de un portazo.
Yo grité tu nombre al borde del abismo
y he rezado para un dios en el que nunca he creído.
Yo fui el tipo que abrazaba a tu espejismo
y el demonio que arrancó las dos alas a Cupido.
He tenido ganas de escapar
y he llorado escondido en algún cine.
Yo no siempre he dicho la verdad.
Me he comido un corazón en un eclipse.
Yo he soñado con vender mi alma al diablo
para tener tu ovación, para estar siempre a tu lado.
Yo he bebido el agua sucia de los charcos
y he perdido la razón, he vuelto a casa descalzo.
Pero hoy nadie va a claudicar.
Juntos somos fuertes e invencibles.
Aunque nos empuje el temporal,
somos hombres y mujeres libres.
Hoy es la ocasión de celebrar
que aún no hemos perdido la partida.
Hoy será nuestra felicidad
un último acto de rebeldía.
Yo también me he quedado sin voz
discutiendo con mi sombra en los pasillos.
El azar, a veces, me venció.
Al que firma los horóscopos, maldigo.
Yo también he estado a punto de rendirme
y he mentido ante el espejo con promesas imposibles.
Yo también soñé con volverme invisible.
Y he reído con los versos que se suponían tristes.
Pero hoy nadie va a claudicar.
Juntos somos fuertes e invencibles.
Aunque nos empuje el temporal
somos hombres y mujeres libres.
Hoy es la ocasión de celebrar
que aún no hemos perdido la partida.
Hoy será nuestra felicidad,
un último acto de rebeldía.
Hubo noches que duraron varios días.
También esto pasará. Hoy es siempre todavía.
Hubo adioses como sal en las heridas.
Ahora toca defender el futuro y tu alegría.
Pero hoy nadie va a claudicar.
Juntos somos fuertes e invencibles.
Aunque nos empuje el temporal
somos hombres y mujeres libres.
Hoy es la ocasión de celebrar
que aún no hemos perdido la partida.
Hoy será nuestra felicidad
un último acto de rebeldía.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
El cantautor mexicano Alejandro Santiago, vinculado con la trova contemporánea mexicana, murió el 22 de septiembre de 2026 en una clínica de Cuernavaca, Morelos, después de un prolongado periodo de hospitalización. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria publicó siete discos de manera independiente y llevó sus canciones a escenarios de México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.