Suite de la lluvia. Rocío
se filtró por la ventana,
como cómplice rocío
de la noche a la mañana,
delicadamente breve
fue aconteciendo el encanto.
Los diques fueron cediendo,
en cantor apareciendo,
y la timidez, la duda,
fue dando paso a la audacia
de un dulce dolor profundo,
adentrándose en lo hondo.
Como en un vals, cadencioso,
desprovisto de palabras,
todo el sentido del mundo
se armonizó en un segundo.
Arroyuelo temeroso,
nunca dejes de brotar,
ya la noche va llegando
y aquí… yo sigo esperando.
Y la timidez, la duda,
fue dando paso a la audacia
de un dulce dolor profundo,
adentrándose en lo hondo.
Como en un vals, cadencioso,
desprovisto de palabras,
todo el sentido del mundo
se armonizó en un segundo.
Arroyuelo temeroso,
nunca dejes de brotar,
ya la noche va llegando
y aquí… yo sigo esperando.
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