Suite de la lluvia. Llovizna
siempre traes una sorpresa:
un campo verde y mojado,
un arroyuelo inspirado,
llovizna.
Llovizna, no vienes sola.
Caes con tal delicadeza
que lustras la terracota
y cantas en cada gota.
Llovizna, no vienes sola,
llegas con tanta belleza
que borras esta tristeza
y la conviertes en destellos luminosos.
Llovizna, no vienes sola,
limpias mi viejo tejado,
humedeces las ventanas
y engalanas estas ganas,
llovizna.
Llovizna, no vienes sola,
salpicas en la poceta
y al pétalo recién caído
tú lo conviertes en nido.
Llovizna, no vienes sola,
llegas con tanta belleza
que inundas con tu alegría:
caricia leve,
mi mundo,
la casa mía.
Llovizna, no vienes sola,
llegas con tanta belleza
que inundas con tu alegría:
caricia leve,
mi mundo,
la casa mía;
que inundas
con tu alegría,
caricia leve,
mi mundo,
la casa mía.
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