Esto no es una canción de desamor
Esto no es un himno a la derrota.
No es una canción de desamor,
no saldrán puñales de mi boca.
Es verdad que a veces duele un poco.
Es verdad que cuesta acostumbrarse.
Reconozco que me vuelve loco
el futuro entre interrogantes.
No es una canción de desamor.
Si lo fuera, que este no es el caso,
haría una burda disección
de mi corazón hecho pedazos.
Mentiría diciendo que te odio,
rompería todos los espejos,
ardería nuestro dormitorio
con mis planes y conmigo dentro.
Yo que nunca supe despedirme,
tengo que aprender a retirarme.
Sabes bien que los finales tristes
tienen vocación de interminables.
Deja que me marche, desamor.
Deja que no extrañe tu tormento.
Hoy te escribo esta triste canción,
un regalo de último momento.
No es una canción de desamor.
No son versos para una elegía.
Sé disimular bien el dolor,
levantarme de entre las cenizas.
Y, aunque a veces me cubra tu sombra,
me sorprendo a veces sonriendo.
Reconozco que, cuando te nombran,
como un pajarito me hago el muerto.
No es una canción de desamor,
aunque a lo mejor me he equivocado.
No se gestionar bien el temor
de encontrarte en todos los abrazos.
Déjame que te sea sincero:
el dolor no dura eternamente.
Yo, a pesar de todo, te deseo,
vayas donde vayas, mucha suerte.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
Rajery y Raúl Rodríguez publican Mandry ve? (¿Aún duermes?), un álbum conjunto de once canciones nacido del diálogo entre la tradición musical de Madagascar y el flamenco. La valiha malgache y el tres flamenco se encuentran en un repertorio formado por composiciones propias, piezas tradicionales e improvisaciones, con conexiones rítmicas que alcanzan también a los sones cubanos.