Cançó de la mort callada
quan t'és donat el càntic?
Nosaltres acceptem
aquesta mort callada.
Humilment estimem
la nostra mort."
Rellotge: rosa, sorra,
rosa, desert. Després?
Por del perdut que mira
la claror de ponent.
Mur de la nit: a penes
la remor d'unes ales
enllà de l'aire, somni
ja presoner. Camino
seguit de prop per passos
en la neu.
I sento com la muda
mort dels homes s'emporta
el meu do de paraules:
esdevé pur silenci
el meu dolor.
(1963/1966)
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.