El mayor de los dorados (o Corrido de Pancho Villa)


Fui soldado de Francisco Villa
de aquel hombre de fama inmortal
que aunque estuvo sentado en la silla
no envidiara la presidencial.
Ahora vivo allá por la orilla
recordando aquel tiempo inmortal,
ayayay,
ahora vivo allá por la orilla
recordando a Villa allá por Parral.

Yo fui uno de aquellos dorados
que con tiempo llegó a ser mayor
en la lucha quedamos lisiados
defendiendo la patria y honor.
Hoy recuerdo los tiempos pasados
que peleamos con el invasor
ayayay,
hoy recuerdo los tiempos pasados
de aquellos dorados que yo fui mayor.

Mi caballo que tanto montaba
en Jiménez la muerte alcanzó
una bala que a mí me tocaba
a su cuerpo se le atravesó.
Al morir de dolor relinchaba
por la patria la vida entregó
ayayay,
al morir de dolor relinchaba
cómo le lloraba cuando se murió.

Pancho Villa te llevo grabado
en mi mente y en mi corazón
y aunque a veces me vi derrotado
por las fuerzas de Álvaro Obregón
siempre anduve como fiel soldado
hasta el fin de la revolución
ayayay,
siempre anduve como fiel soldado
que tanto ha luchado al pie del cañón.
Versión de Víctor Jara
Idiomas

Esta canción aparece en la discografía de
LO + LEÍDO
1.
Silvio Rodríguez inicia en Barcelona su nueva gira
[02/09/2026] por Xavier Pintanel

El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

2.
Cuando el streaming nos acercó la música, pero alejó a los músicos
[13/08/2026] por Xavier Pintanel

Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.