Los fantasmas
siempre los mismos fantasmas,
con sus montajes fantasmas,
¡vaya un tostón!
Hay dos tipos de fantasmas que pululan orgullosos de su condición;
uno es el que tiene padre rico, herencia, fincas y una novia rebombón;
otro es el teórico-archivista-geniecillo-culterano de salón;
y también existen otros tipos de fantasmas, tal vez un montón o dos.
El primero corre con el Porsche, caza, farda y tiene en Suiza un fortunón.
Tiene un tío en el Gobierno, escudo de armas (no da golpe) y fina educación;
siempre tiene un cocktail, una boda y una cena, qué tremendo problemón;
se viste de play-boy, dice ciao y, "camarero, sírveme otro bourbon".
El segundo es plurimarginado, está de adorno en una mesa de algún pub;
es un erudito, está en el ajo de las cosas, y en el quid de la cuestión;
va de arte y ensayo con cronómetro, cuaderno y fila quinta por favor;
todos son unos vendidos, menos él, que es puro y mártir de la incomprensión.
Y todos somos fantasmas,
no hay quien no sea un fantasma,
y el que no lo reconozca,
...no lo será.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.