Uno con suerte
ver una puesta de sol desde el fin con marinero
sin sobresaltos y ya sin claridad como el remero
no temer el huir del sol cual polizonte.
Uno con suerte podría cantar un himno que emocione
sería una deuda con el corazón dador de vida
uno con suerte podría abrazar la más querida
forma de ser que la naturaleza proporcione.
Uno con suerte termina queriendo todo lo que vale
y del desecho de lo que no fue hace el olvido
si uno es un tanto resignado acepta lo perdido
y lo deja partir o si no que resbale.
Uno con suerte encuentra quien se instale
y ofrezca amor donde lo ha recibido.
(Uno con suerte, uno con suerte)
Uno con suerte podría triunfar de pronto y más sereno
tener salud, dinero y beso en todo el embalaje
viajar el mundo con el cielo natal como equipaje
y sentirse mejor aún en el sitio más ajeno.
Uno con suerte culmina guardado por su mejor amigo
ya con el alma en paz se eleva tras la nube
y se convierte en luz, en lluvia, en lo que sube
uno con suerte es hielo y sombra y es abrigo.
Uno con suerte podría tener una inocencia enorme
un asombro final ante todo lo que se nos diga
y trascender el tiempo con poco y la fatiga
sin abandonar las reglas, la edad, el uniforme.
Uno con suerte se vuelve un inconforme
y espera más y más de lo que merecía.
(Uno con suerte, uno con suerte)
(2000)
La cantante, flautista y compositora catalana Magalí Sare presenta Descasada, un trabajo entre la investigación antropológica y la libertad musical. Sare se sitúa en una escena de mujeres altamente formadas que han redefinido la canción de autor contemporánea.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.