Tu nombre
jamás volveré a buscarte
pero presiento que parte
de mí, se fue tras tu nombre
no hay cosa que más me asombre
que este asalto de sirenas
advierto que me cercenas
y voy perdiendo terreno
me está matando el sereno
y aún siento que me serenas.
Se desdibuja tu cara
perdida por los rincones
en sutiles callejones
que el sueño desenmascara
la luna se descascara
cuajada y arrepentida
de iluminar tu partida
cuando la noche se alfombra
que ya no sé si te nombra
mi voz por sana o raída.
Se están secando los ríos
y las mareas demoran
y las hojas se devoran
en los parajes sombríos
pareciera que son míos
tus ojos acuchillados
y en los albores dorados
de la mañana que empieza
se desmontan pieza a pieza
tus besos enamorados.
Si duele este amor callado
es porque carga una herida
desmantelada y vencida
mi corazón deshojado
el invierno no ha llegado
ya el hielo cala mis sesos
mis dedos reclaman presos
la ingravidez de tu lumbre
y se agiganta la cumbre
desde tu luz a mis huesos.
Yo no me sé ni tu nombre
jamás volveré a buscarte
pero presiento que parte
de mí, se fue tras tu nombre.
(2000)
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