Matamoros no vira pa'tras


Mira Matamoros yo no sé, lo que pasa aquí en esta ciudad
pero hay un run run que hay que volver
para nuestra región oriental.
Mira Matamoros yo no sé, si en tu tumba te revolcarás.
Mira Matamoros, yo no viro pa' Santiago
ni aunque tenga yo de ti que renegar.

Ya Matamoros, ya Matamoros, ya Matamoros no vira pa' tras
Ni en un avión ni en primera clase,
ya Matamoros no vira pa' tras.

Mira Matamoros yo no sé, tanta policía en la ciudad
con chapa y tolete como ayer
todos de la región oriental.
Mira Matamoros yo no sé, si el Oriente es tierra del edén.
Mira Matamoros, yo no viro pa' Santiago
ni de director del Ron Matusalén.

Ya Matamoros, ya Matamoros, ya Matamoros no vira pa' tras
Ni aunque lo amarren al tren lechero,
ya Matamoros no vira pa' tras.

Mira Matamoros yo no sé, tanto contingente en la ciudad
construyendo hoteles por doquier
todos de la región oriental.
Mira Matamoros trabajé y el Cohiba puede funcionar.
Mira Matamoros yo no viro pa' Santiago
ni aunque me lo pida el mismo Marajá.

Ya Matamoros, ya Matamoros, ya Matamoros no vira pa' tras
Yo hablo cantando y me como la ese,
pero pa' oriente no viro jamás.

(1997)

Idiomas

Esta canción aparece en la discografía de
LO + LEÍDO
1.
Silvio Rodríguez inicia en Barcelona su nueva gira
[02/09/2026] por Xavier Pintanel

El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

2.
Cuando el streaming nos acercó la música, pero alejó a los músicos
[13/08/2026] por Xavier Pintanel

Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.