La flaca
mujer igual a la Flaca,
coral negro de La Habana,
tremendísima mulata.
Cien libras de piel y hueso,
cuarenta kilos de salsa,
en la cara dos soles
que sin palabras hablan,
que sin palabras hablan.
La Flaca duerme de día,
dice que así el hambre engaña.
Cuando cae la noche,
baja a bailar a la tasca.
Y bailar y bailar,
y tomar y tomar,
una cerveza tras otra
pero ella nunca engorda,
pero ella nunca engorda.
Por un beso de la Flaca
daría lo que fuera,
por un beso de ella,
aunque sólo uno fuera.
Mojé mis sábanas blancas,
como dice la canción,
recordando la caricias
que me brindó el primer día.
Enloquezco de ganas
de dormir a su ladito
porque ¡Dios, que esta Flaca
a mí me tiene loquito,
a mí me tiene loquito!
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.
No es fácil sobresalir entre la vorágine de propuestas que luchan por conquistar un espacio en el disputado hábitat sonoro. Muy lejos de esa competición se encuentra Azimut, el nuevo trabajo de Joan Isaac junto a Eduard Iniesta, que se instala en otro ecosistema creativo.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.