Once por cero
es de piratas en mi mar;
secuestran unos pescadores para asesinar.
Y los tuvieron que abandonar,
no era posible así matar
a quienes armados de dignidad
se portaban igual que el pueblo acá.
Se tejieron mil historias también
de cuyos hilos colgaban muy bien
representantes de sobrios países
que según se dice tuvieron que ver.
El juego terminó: once por cero.
El pueblo lo ganó: once por cero.
Nuestro es también el revés,
nuestras serán las victorias.
Desde que el uso del machete era
el de expulsar las huestes coloniales
fuimos subiendo firmes en la historia,
aunque no faltaron momentos cruciales.
A cada triunfo se subió un escalón,
cada revés empujaba a la acción
y así llegó la aurora
y fue que amaneció.
Entre balazos justos y serenos,
entre los panes que repartiremos,
se fue subiendo hasta tocar un cielo
de dignidad por doquier.
Tanto se ha hecho, tanto está por hacer,
tan fuerte es su raíz que se propaga
que este revés será como una escala
para poder trascender.
(1970)
De la película ”Once x cero” de Santiago Álvarez
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.