Ella pudo ser
de esas que recuerda nuestra historia
pero la mañana nunca pudo ver
y cada noche le alejaba mas la gloria.
Muchos podrán criticar
aquella forma de proceder
pero cuando el hambre clama
¿qué más se puede hacer?
Y ahora yace solitaria en una esquina
con su cuerpo en vitrina
esperando a quien pague bien.
Es curioso verla
como entre tinieblas
ofreciéndose.
Ella pudo ser pero no lo fue,
pudo anclar su barca en mar sereno,
pudo amar confiada, sin humillación
y entregarse a un hijo como al mejor sueño.
Y aun cuando hizo el intento
nunca su puerta alguien le abrió,
no hubo ni un sola puerta
y así en la calle se quedó.
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