La pobre loca
vivía una muchacha la cual yo conocí,
pero una hermosa tarde abandonó su nido
y en busca de placeres más tarde yo la vi.
La vi entre los ricos reír a carcajadas,
gozando como reina allá en el cabaret,
concluyendo su vida con muchas trasnochadas
como una flor marchita deshojándose fue.
Mientras allá en el rancho murió la pobre madre,
la ausencia de su hija su vida terminó,
y el padre entre sollozos en enormes sufrimientos
al ver el rancho solo también lo abandonó.
Mas esta flor marchita pensó volver un día
al rancho que dejara para pedir perdón:
”Mi madre me perdona” ella entre sí decía,
”y mi padre al verme se le ablanda el corazón”.
Mientras allá en el rancho todo había terminado,
el padre, sollozando, al pueblo se volvía.
Tendida en el camino, encontró una muchacha,
tal vez por el cansancio, caminar no podía.
Tomola entre sus brazos para ayudarla en algo
y luego a la mujer el nombre preguntó.
”Señor, soy Margarita que vuelvo hasta mi rancho
en donde están mis padres, para pedir perdón.
Un día de locura abandoné mi nido
buscando los placeres que el pueblo me brindó,
mas hoy que he mascado la hiel de la amargura
deshecho los placeres para pedir perdón.”
Con los ojos abiertos, ahogando los sollozos,
con frases de dolor el viejo murmuró:
”A qué vuelves al rancho cuando tu madre ha muerto”
y al decir esta frase allí se desplomó.
Fue grande la impresión que le causó la muerte
al conocer en ella, de su hija la figura
fue tan grande el dolor de aquella desgraciada,
que pronto su cabeza se vio envuelta en la locura.
Hoy vaga por los campos aquella pobre loca
como si fuera de ella su eterna maldición
y ataja a los viajeros que cruzan los caminos
y luego se arrodilla para pedir perdón.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
El cantautor mexicano Alejandro Santiago, vinculado con la trova contemporánea mexicana, murió el 22 de septiembre de 2026 en una clínica de Cuernavaca, Morelos, después de un prolongado periodo de hospitalización. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria publicó siete discos de manera independiente y llevó sus canciones a escenarios de México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.