Corazón de escarcha
se fue de la estancia,
fría la mirada,
frío el corazón;
toda la peonada
sintió al ovejero,
al que más quería
la hija del patrón.
Niña tan bonita
como las estrellas,
sólo en los jardines
se pudo encontrar;
sus antepasados,
los viejos loberos,
mecieron su cuna,
la luna y el mar.
Sólo por quererla,
sólo por mirarla,
lo echó una mañana
furioso el patrón;
un pobre ovejero,
¿cómo iba a fijarse
en hija tan linda
un mísero peón?
Por el ventisquero,
por Tierra del Fuego,
corazón de escarcha
solo se perdió;
a buscar el oro
en penosa marcha
y oro a manos llenas
escarcha encontró.
Pero el panteonero
y los tiempos malos
cambiaron la suerte
del viejo patrón,
y al rancho de escarcha
llegó una mañana
con su hija pidiendo
”¡amparo, por Dios!”
Y bajo ese rancho
del noble ovejero
donde tanto tiempo
reinaba el dolor,
al fuego de un beso
se unieron dos almas,
y bajo la nieve
cantan al amor.
(1941)
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