Enlaces
pa’ las percusiones.
Una melodía, una boca, un verso, un compás
para los cantantes.
Un estado de alma, una magia, un instante fugaz
para los creadores.
Una callejuela, un horario, una lágrima, un tren
pa’ las despedidas.
Un beso cansado, una carta, un suspiro, un adiós
para los ausentes.
Una vuelta atrás, un retrato, un silencio, un rincón
para los recuerdos.
Una puerta abierta, una risa, un abrazo, una flor
para los amigos.
Una indiferencia, una espalda, una nada y un no
para el enemigo.
Un medicamento, un masaje, un cuerpo, un colchón
para los dolores.
Una pesadilla, un destierro, una rabia, un llorar
para las angustias.
Un presentimiento, un misterio, una fuerza mayor
para los encuentros.
Un rayo mortal, un desborde, una noche sin fin
para los amantes.
Un desgarro oculto, un espíritu, un ser, un fluir
pa’ las emociones.
Un recogimiento, una luz, un santuario, un jazmín
para las plegarias.
Una ceremonia, un anillo, una suegra, un arroz
para el matrimonio.
Una lucidez, un anhelo, un poder elegir
para lo que viene.
Una convicción, una causa, un destello febril
para las ideas.
Una comilona, una siesta, un ronquido feroz
para los glotones.
Una golondrina, un color, una puesta de sol
pa’ los soñadores.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.