Cridando un cuervo me hallaba (o Criando cuerva me hallaba)
sin dentrar en la sospecha
cuando me sacó los ojos,
cuando me sacó los ojos
y no vi la luz despierta,
y no vi
la luz
despierta.
Despierta miré lo oscuro
a la plena luz del día
pero ya se había volado,
pero ya se había volado
el que tanto yo querida,
el que tanto
yo
querida.
Querida morir de veras:
mi pecho cortó un sollozo
porque el cuervo que cridaba,
porque el cuervo que cridaba
se fue y me llevó los ojos.
Se fue
y me llevó
los ojos.
Versión del libro “Cantología”, fechada en 1969:
Criando cuerva me hallaba
sin entrar en la sospecha
cuando me arrancó los ojos,
cuando me arrancó los ojos
y perdí la luz entera,
y perdí
la luz
entera.
Con pupila entera miro
a la plena luz del día
pero ya se había borrado,
pero ya se había borrado
la que tanto yo quería,
la que tanto
yo
quería.
Quería morir de veras:
mi pecho partió un sollozo
pues la cuerva que criaba,
pues la cuerva que criaba
se fue y me llevó los ojos.
Se fue
y me llevó
los ojos.
(1968)
Texto transcrito a partir de la versión cantada por Silvina Urbina en el disco “El folklore no ha muerto, mierda”, es decir, usando el lenguaje de las zonas rurales del sur de Chile y desde el punto de vista amoroso de una mujer
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