Macunaíma
nació el héroe Macunaíma
que se educó en el goce de la noche.
Ya en la niñez hizo cosas fútiles:
Cerca del río llamado Uricoe
se pasó un año sin decir ni hola,
hasta que le arrancaron seis palabras:
“¡Ay, qué flojera! ¡Ay, qué flojera!”
Se movió apenas cuando iban al mar
a bañarse desnudos en el agua,
pero él sólo miraba a las mujeres
sacándose las jaibas de los senos,
saltando para que no les mordieran
otras cosas más nobles todavía
por ejemplo el conjunto de los muslos
más bellos que Brasil produjo un día.
Macunaíma,
lo amaban las garotas
porque era oscuro y tierno:
tenía cada mano...
Macunaíma,
era el más bello, el más cabal de todos.
“¡Ay, qué flojera!”
“¡Ay, qué flojera!”
Lo amaban las garotas
porque era oscuro y tierno:
tenía cada mano
siempre dispuesta a dar,
un poco de resabio,
y también mucho fuego
con sus dos negros labios,
con sus dos negros labios,
con sus dos labios negros.
(2001)
Canción III de “Cantares del mito americano”, dedicada a Chico Buarque
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.