Cuando mataron a Lorca
–porque a Lorca lo mataron–,
el gendarme molestaba a una moza
como campeando un caballo.
Cuando mataron a Lorca,
–porque a Lorca lo mataron–,
sus compatriotas
ni la escudilla ni la cuchara olvidaron.
–Asesinados a la mierda,
Carmen engalanada a la moda
con los vivos se abrazaba
porque con un muerto no se acostaría.
Una conocida gitana
por la chozas deambulaba,
pena sentía por Lorca
a cadáveres la suerte no se acaba.
La vida quedose siendo vida,
y las muecas del hereje,
y los cerdos en su barro amarillo
y tras el corpiño, la rosa.
–Se quedaron la juventud, la vejez,
y los mendigos y los señores,
en la tierra todo se quedó,
sólo Lorca no se quedó.
En una estante polvoriento
haciéndose compañía,
sin creer la muerte de Lorca,
los soldados, Don Quijote.
Que sigan gobernando los ignorantes
y los falsos adivinadores,
pero vives con la esperanza
de los juguetes del Hidalgo.
–En medio de los souvenires del hampa,
levantándose amargamente,
mezclados los trozos de espada gritaban:
¿Dónde estás, Lorca?
A ti ni el sauce ni el olmo
te pasaron por alto
porque eres tan inmortal
como uno de nosotros, como un Don Quijote.
Y cantaron las hierbas del trigo
y trompetearon los zorzales
que no mataron a Lorca
cuando a Lorca lo mataron.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.