Nube pasajera
Te invitamos a un viaje imaginario,
a que subas a esta nube pasajera,
que te libre de prejuicios y fronteras
y abandones el reloj y el calendario.
Te ofrecemos al comienzo del milenio
una noche de volar por los tejados,
un cometa fugaz, enamorado,
una luna trasnochada en plenilunio.
Noche para la canción y la poesía,
noche para la emoción sobre una hoja,
noche azul, noche blanca, noche roja,
noche besos, noche abrazos, profecías.
No le niegues a tus alas la aventura
de probarse en un viaje a las estrellas,
de flotar, de ir a jugar en una de ellas;
esta noche puede ser bella locura,
la soñada, la terriblemente ansiada,
la que inicia a lo mejor
mil y una noches.
Ayer era un presagio, una sorpresa,
una isla hecha de ahora y de memoria,
un espacio marcado por la historia,
un tiempo al que el viajero no regresa.
Hoy, también es presagio, porque empieza
otro tiempo de imagen transitoria
a imponer su cambiante trayectoria,
sin tener de algún rumbo la certeza.
Parece que existir es su divisa,
que todo se lo juega a cara o cruz,
que ignora los reclamos de la prisa,
que sólo exige al horizonte sus fronteras
donde el tiempo se eterniza,
que no tiene otro norte que la luz.
a que subas a esta nube pasajera,
que te libre de prejuicios y fronteras
y abandones el reloj y el calendario.
Te ofrecemos al comienzo del milenio
una noche de volar por los tejados,
un cometa fugaz, enamorado,
una luna trasnochada en plenilunio.
Noche para la canción y la poesía,
noche para la emoción sobre una hoja,
noche azul, noche blanca, noche roja,
noche besos, noche abrazos, profecías.
No le niegues a tus alas la aventura
de probarse en un viaje a las estrellas,
de flotar, de ir a jugar en una de ellas;
esta noche puede ser bella locura,
la soñada, la terriblemente ansiada,
la que inicia a lo mejor
mil y una noches.
Ayer era un presagio, una sorpresa,
una isla hecha de ahora y de memoria,
un espacio marcado por la historia,
un tiempo al que el viajero no regresa.
Hoy, también es presagio, porque empieza
otro tiempo de imagen transitoria
a imponer su cambiante trayectoria,
sin tener de algún rumbo la certeza.
Parece que existir es su divisa,
que todo se lo juega a cara o cruz,
que ignora los reclamos de la prisa,
que sólo exige al horizonte sus fronteras
donde el tiempo se eterniza,
que no tiene otro norte que la luz.
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