Aleidoscopio
para ponerle a mi camisa cuando empiece a madrugar
un nuevo día al sol
Alas
de azúcar en cada sonrisa y desayuno matutino
antes de la labor.
¡Ay! Y así emprender mi vuelo hasta ti
¡Ay! Cómo no alzar mi junto a ti.
Atraparé en una cajita nubes, rayos
y añadiré cuatro poemas y un retrato
de ti volando una cometa
sobre un campo en pleno abril.
Alas
para salir a navegar los pueblos y ciudades
donde espera una nación.
Alas
para elevar en arco iris a los niños que conozca
en cada rumbo y región.
Como se mueve todo uniéndose en color
Aleidoscopio de mil estrellitas que encontré surcando
la noche, los días, tus años revoloteando en mi interior.
Alas
para salirme a pasear con las palomas que hay
en la plaza mayor.
Alas
de chocolate para los locos de antaño que vuelan
más alto que yo.
Atraparé en una cajita nubes, rayos
y añadiré cuatro poemas y un retrato
de ti volando una cometa
sobre un campo en pleno abril.
Alas de abril.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
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