Layetana abajo
a las durezas en su piel
a su caricia algo tosca
y a complacerle en silencio
y en silencio él se llevaba la rutina
envuelta en un papel
para almorzar en silencio
entre toberas de fuel
Te acostumbraste a ver llegar
anochecido a un hombre gris
grasiento bajo las uñas
y óxidos en el aliento
a quitarle importancia a su lamento
no grites Luis
tuvimos tiempos peores
cuando llegamos aquí
Y hace tres días que no aparece
¿que le ha podido pasar?
no tardó tanto otras veces
lo presentías
quizá el trabajo
coge tu carnet, tu dinero y ve Layetana abajo.
Te acostumbraste a hacer con su dinero
de tripas corazón
improvisando milagros
para acabar la semana
por un arroz una mañana
tragando escoria y fundición
Por un carrito de niño
lo que usted quiera patrón
Te acostumbraste a acariciar la vida
por el envés
para agachar la cabeza
sin demasiadas preguntas
para aceptar que tú eres tú
y que nunca serás usted
usted te paga las horas
y tú le abrigas los pies.
(1975)
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