Malagueño
apunta buenas maneras,
pero cuando pinta un vaso
el agua la pone afuera.
De Málaga, malagueño,
malagueñito.
Tú nunca fuiste pobre,
ni señorito.
El divino impertinente
se tutea con la gloria,
con su pincel insolente
se va escribiendo la historia,
y anda.
De cuadro en cuadro, vas al asalto.
Saltabas como un chiquillo:
huracanes de cobalto,
temporales de amarillo.
Y de la ceca a la Meca,
de la locura a las damas.
Cuál de todas tus muñecas
puso color en tu cama.
Cuando un perfume exquisito
a dólar y trementina,
te viene abriendo puertas
en la medida que caminas,
y el eco de tu presencia
se lo rifan los señores,
tú defiendes tu conciencia
a brochazos tricolores.
Versión de "De Málaga, malagueñito" para el disco de Diego el Cigala, Picasso en mis ojos, de 2005.
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