Uno de mayo
con la mejor ginebra que dio mi corazón.
Contigo la tristeza fue quizá menos triste
la soledad tan sólo una mala canción.
Recuerdo que he llevado tu nombre a los suburbios
y he visto como el tiempo te convertía en papel.
Inquieta como un trozo de amor bajo la lluvia
recuerdo haberte visto temblar sobre mi piel.
Vivimos codo a codo, nada nos enturbiaba,
en tus ojos la luna parecía charol.
La ciudad me miraba con su mejor sonrisa,
con tu mejor misterio desde aquella pensión.
A ti te he dedicado mis únicos desvelos
y las dudas que uno sólo siente una vez.
Detrás de cada esquina siempre estaba mi abrazo
estrechándote fuerte, esperándote fiel.
Después llegó el destino vestido de uniforme,
nos separó de un golpe y me arrojó hacia el mar,
la libertad, tu nombre, aquél pañuelo blanco
y en el puerto ese tango que faltó por bailar.
(1998)
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