Mejor no saber nada
viendo el humo como un barco que se va
mirar la gente, hacer un crucigrama, reducir el universo
a lo que puedas abarcar.
Mejor no saber nada sobre el hambre, sobre guerras
sobre cuántos lo estarán pasando mal
a veces las noticias son tan fuertes que no puedes soportarlo
cambias de canal.
Tan lejos de Somalia o Sarajevo si me como un par de huevos
no me pueden sentar mal.
No hay nada más sencillo que sacar de nuevo brillo
a las certezas que nos pueden ayudar
leyendo cuatro horóscopos distintos ya verás que el puro instinto
te descubre el de verdad.
Las cosas nunca son lo que parecen y el planeta en tantos siglos
no ha dejado de girar.
La muerte solamente nos golpea si la vemos tan cercana
que nos puede salpicar.
Tan lejos de un extremo y del opuesto el solomillo que estoy viendo
no me puede sentar mal.
Y así comiendo mientras meditaba en lo fugaz de la existencia
de este mundo tan banal.
Le vino un apretón, alguna urgencia y hacia el water con presteza
se dispuso a caminar.
Tiró fuerte del pomo tras la puerta con los ojos muy abiertos
parecía de cristal.
Llamar una ambulancia, recoger esa hipodérmica, peinádmela
tumbarla en el sofá.
No acierto a comprender lo que ocurrió, yo miraba en Telecinco
el sorteo del cupón.
(1993)
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
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