Sobre la poesía
sonreírle a una flor.
El hombre y su primera idea
debió ser amar a la naturaleza.
Esta mañana el mono no sabía
que estaba haciendo poesía.
Y habría un trovador
que fue tu antepasado
que por cantarle las verdades a un señor
fue crucificado o desterrado
o cruzó la frontera
como tantos visionarios
de nuestra España negra
que calientan sus huesos al sol
en otras tierras.
El poeta de hoy
es una fuente seca de impotencia
que lucha y se desangra por la idea.
Por supuesto
yo no hablo del poeta
que le canta a la flor, al pez o al ruiseñor
que en un juego floral una flor natural
de plástico le entregan
por que si eso es poesía:
no me interesa.
(1974)
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