Canción para David
el mar que ves no es de cristal
la piedra cae
las flores ven
el sol nos da la luz
las mariposas no saben morder
el río nace manantial
y la tormenta, el fuego,
la mar alguna vez se pueden enfadar.
Crecen tus pies y tu nariz,
crece también lo que no ves
el corazón puede sentir
como se mueve en ti.
Si te llamas David
si la jirafa puede oír
como el león puede reír
como el camión rugir
como la noche se llama dormir
la lluvia juega en el cristal
y a la cigarra le gusta cantar
al pez nadar y al gallo despertar,
Crecen tus pies y tu nariz,
crece también lo que no ves
el corazón puede sentir
solo tu carga aquí.
(1980)
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.