Codo enyesado
y en el bolsillo un caimán
que te cuida los billetes
como histórico guardián.
Cuando llega el momento fatal
de hacer números en algún bar
te quedás con aire ausente
como enviado de repente
a hacer un viaje espacial.
Cuando con cara de nada
de la luna regresás
la cuenta ya está cerrada
más que recontrapagada
por los demás.
Y vos tranquilo
con tu cocodrilo
te las picás.
Si llegamos a verte una vez
preguntar díganme cuánto es
y pelar la billetera
no de pálpito, de veras,
porque en serio te ponés,
nos agarra la epilepsia,
vamos a Luján a pie
a dar gracias en la iglesia
porque crepó al fin de amnesia
tu yacaré.
Bicho maldito
que mordió deditos
Q.E.P.D.
Tenés el codo enyesado
y en el bolsillo un caimán.
Canción del “Cancionero para el mal de ojo”
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