Cuaderno azul
mi zamba perdura madera hecha flor,
y ando tristeando una ausencia
que llama a las puertas de mi corazón.
Livianidad del otoño
mis horas se alargan detrás de un adiós.
Como leñitas de cardo
ardieron mis sueños de pan y niñez,
cuando los dueños del miedo
quemaban la siembra de albahaca y laurel.
Hoy con el hombre de almohada
remiendo ternuras que me hacen crecer.
Viento, libera mi voz,
no me dejes caer,
dile a mi gente que
vuelvo hacia la luz
cada amanecer...
Sueño que un día mis ojos
sus ojos vuelvan a ver.
Soy como el tala que solo
se enfrenta al silencio pidiendo quietud
cuando gotea el exilio
sobre mi cuaderno su llovizna azul.
Busco y pregunto tu nombre
pequeña poesía que viene del Sur.
Hoy que detrás de otros mares
me asomo a la vida desnudo de Dios,
siento que sube a mi boca
la zamba que un día me hablara de amor.
Limpia la tarde me trae
lo vivo y lejano, trocito de sol.
Sueño que un día mis ojos
sus ojos vuelvan a ver.
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