El oso Pérez
vive un oso de Occitania
al que no le gusta nada trabajar.
No hace muñecos de nieve,
para pescar ni se mueve,
sólo piensa en la poesía de bailar.
Papá oso lo reprende,
mamá Pérez le aconseja, y él se aburre
con las quejas de los dos.
Pasa un día un empresario
que lo agarra de la mano
y lo arrastra hasta un circo, en la ciudad.
Y con látigo y azúcar
el empresario lo educa,
pero Pérez odia a muerte su collar.
Y ya en público fracasa,
no hace pruebas, no hace gracia,
sólo ama aquella vieja libertad.
El mal hombre lo libera
ya cansado de la fiera
que no quiso, que no quiso, trabajar.
Volvió al bosque de Abizanda
nuestro oso de Occitania,
desde entonces no ha dejado de bailar...
Baila, baila, baila Pérez,
baila el oso perezoso,
Oso Pérez, perezoso es.
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