El escéptico
declaro, fatigado, del todo desengañado,
que deseo ir por el mundo con un solo accesorio,
un cartel que siempre verán colgado de mi cuello:
“Yo no me trago nada, todo me parece irrisorio”.
Dios, diablo, paraíso, infierno y purgatorio
los buenos recompensados y los malos castigados,
y el cuerpo de Dios en el cáliz, presente pero incorpóreo,
y el vino que se transforma en sangre, y los aceites consagrados...
“Yo no me trago nada, todo me parece irrisorio”.
Y la buena ventura, el arte adivinatorio,
las cartas del tarot, las líneas de la mano,
la llave de los sueños y el péndulo oscilatorio,
los astros que indican qué pasará mañana...
“Yo no me trago nada, todo me parece irrisorio”.
Las pruebas indudables, lo que es más perentorio,
los testigos dignos de un crédito patente,
y los buenos tratos durante un interrogatorio,
y las confesiones espontáneas...
“Yo no me trago nada, todo me parece irrisorio”.
La prisión, el cadalso y algún otro exutorio,
y la eficacia de toda condena a muerte,
y el criminal armado de un deseo expiatorio,
que siente remordimientos para llegar a un buen puerto...
“Yo no me trago nada, todo me parece irrisorio”.
Sobre la tumba, todo discurso exclamatorio,
aquello de “Era un buen hijo, un buen padre, un buen marido.”
“Era el mejor de todos, también el más meritorio,
"un santo, un pedazo de pan, el alma más noble"...
“Yo no me trago nada, todo me parece irrisorio”.
Aquellos que hablando seducen al auditorio,
y hacen que llore y grite con esperanza y miedo,
y los mil cuentos de cualquier repertorio,
y los muertos siempre necesarios para un mañana mejor...
“Yo no me trago nada, todo me parece irrisorio,
pero envidio a los que se lo meten como un supositorio.”
Casi cuatro décadas después de su estreno en Ámsterdam, la cantata Dialecto de Pájaros del compositor Patricio Wang revive en Chile con una versión revisada por su autor. Una obra mística y vanguardista que regresa para cerrar un ciclo pendiente en la historia musical de Quilapayún y Patricio Wang.
El Festival BarnaSants 2026 iniciará el 27 de enero, en el Palau de la Música Catalana de Barcelona, su 31.ª edición con un concierto de homenaje al cantautor Lluís Llach, que conmemorará el 50.º aniversario de los míticos conciertos de enero de 1976. El espectáculo reproducirá, medio siglo después el repertorio original íntegro de aquellos conciertos con la participación de artistas como Manel Camp, Santi Arisa, Borja Penalba, Gemma Humet o Joan Reig, entre otros.
En el marco de las celebraciones por su 60º aniversario, la emblemática banda chilena Inti-Illimani suma una nueva colaboración de alto calibre: esta vez junto al maestro Valentín Trujillo, en un EP que reinterpreta dos de las canciones más significativas del repertorio cultural chileno: El arado, de Víctor Jara, y El pueblo unido jamás será vencido, de Sergio Ortega.
El cantautor asturiano Víctor Manuel inaugura etapa con Altafonte y presenta un álbum producido por David San José, formado por composiciones que abordan el amor, la esperanza y la identidad personal en un tiempo marcado por la incertidumbre.
A sus 81 años, Miguel Ríos presenta «El último vals», un disco escrito junto a Jose Nortes que combina reflexión vital, crítica social, memoria emocional y celebración de la música como acto de resistencia.